![]() |
||
|
|
||
|
|
||
Ariel Santiago Bermúdez
(Vega
Alta, Puerto Rico-1950). Obtuvo el diploma asociado, bachillerato y
maestría en educación elemental, administración y supervisión en la
Universidad Central de Bayamón. Cursa estudios conducentes al doctorado
en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe. Ha sido
maestro de la enseñanza pública durante los últimos treinta años.
Al momento, es profesor de la Universidad de América (Manatí), donde ha trabajado los últimos 18 años sirviendo a esta Institución en la facultad de Artes y Ciencias y Educación. Ha sido presidente del Centro Cultural Manuel G. Medina y del Club Rotario de Vega Alta, Inc. Como poeta ha recibido sobre una docena de premios por su participación en numerosos certámenes realizados en la Isla. También ha participado en talleres, tertulias, fogatas y encuentros de poetas en diferentes partes del país. Ha representado a Vega Alta y a Puerto Rico en encuentros poéticos junto a poetas de la calidad de Luis Cartañá, Edgardo Nieves Mieles, Néstor Barreto, Andrés Castro, Vicente Rodríguez, Francisco Matos Paoli, Adrián Santos Tirado, Manuel Joglar Cacho, Manuel de la Puebla, Loreina Santos, Carlos Claussell e Ian Nieves, entre otros. Ha ofrecido conferencias poéticas en distintas universidades del país; así como talleres a niños, jóvenes y adultos en la creación de este hermoso arte.
COINCIDENCIA OPUESTA
Un poeta escribió cuatro líneas perfectas:
“Reuno el tiempo conmigo y lo dejo distante mientras siembro sus barbas una a una en mi sueño. Total esa es mi lucha.”
Sin embargo, no puedo conocer su figura y me niego a recorrer su tiempo, porque tengo los cabellos chicos. - Aunque reconozco –
¡También esa es mi lucha!
Ariel Santiago Bermúdez
EL AGUA QUE REMOJA LOS JARDINES MANTIENE SU LENGUA P.G.
El amor muerde profundo como una víbora saboreando el viento. Como un tigre partiendo espaldas con el celaje de sus dientes nuevos.
El amor no pasa de moda. Vuelve con su traje roto; la sangre volando su mejilla Y otro salmo escrito en sus cabellos.
VUELO EMPEDERNIDO
Lo cierto es que anduve levemente tras los rojos surcos de la madrugada para encontrarme toda una constelación de vidas empapadas en agua de golondrinas. Sin embargo tomé el vuelo con toda la prisa necesaria para llegar temprano hasta la cordillera de tus huesos; fue cuando te sembré una rosa en la espina dorsal.
|
||