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Elidio La Torre Lagares
(1965). Es poeta, ensayista, cuentista y novelista. En su calidad de
escritor, ha publicado un libro de cuentos, Septiembre (Editorial
Cultural, 2000), premiada por el Pen Club de Puerto Rico como uno de los
mejores libros de ese año, y dos novelas, Historia de un dios pequeño
(Plaza Mayor, 2001, igualmente premiada por el Pen Club, y Gracia
(Oveja Negra, 2004), casa publicadora que diera a conocer a Gabriel
García Márquez y a Isabel Allende, entre otros. Además, ha publicado los
siguientes poemarios: Embudo: poemas de fin de siglo (1994),
Cuerpos sin sombras (Isla Negra Editores, 1998), Cáliz
(2004), que incluye el poema clásico Mariposas para Lorca, premiado por
el Ateneo de Ponce en el 2002 y Vicios de construcción (2008). En
la actualidad es profesor de Literatura en la Facultad de Humanidades de
la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, y colabora de
manera habitual en el periódico El Nuevo Día en su revista Domingo y en
la sección Perspectiva. Profesionalmente, ha laborado para las
editoriales Grupo Santillana, donde dirigió la creación de la serie de
inglés para estudiantes de escuela elemental Tools, y
dirigió por espacio de cuatro anos el Departamento de Edición de la
Editorial de la Universidad de Puerto Rico. En el 2002 fundó Terranova
Editores, una de las editoriales de más proyección y seriedad en Puerto
Rico. En el 2007 recibió el galardón Gran Premio Nuevas Letras, otorgado
por la Feria Internacional del Libro de Puerto Rico, por su labor
editorial.
LOS HUESOS DE MI PADRE
todas las formas de la tristeza
venidas en el rostro de mi padre
la tibia aspereza de su barba
decantada en los juegos de sombra
el terror de los años soflamados
en los capilares de sus ojos
mientras me mira,
con piedad, pavor y perdón,
como quien sabe
que los latidos recesan
y abandonan el cuerpo
para llenar otro espacio
un luto en su aliento
predica la tarde fría
donde el cielo se ennegrece
como un hormiguero
mi padre duerme
hecho huesos,
o puentes caídos,
y su voz,
azorada,
se pierde
como cenizas
de una luz
MEMORIA
From pain you suffered, pain had set you free
Howard Moss
te he ahogado todas las noches,
todas las noches menos una, cuando tú me ahogaste a mí
y ahora los peces comen de tu cuerpo
henchido por el verde del río
tus ojos sin párpados le hacen de isla a los cangrejos
y yo te observo, escupiendo mi silencio al viento
que arrastra hojas y memorias
perceptiblemente dolidas
por la forma que se entierran
en la arena negra y mojada
con la que una vez
adosaríamos aquellos castillos
de los cuales siempre hablábamos y nunca construíamos
qué me queda, si no una liviandad de conciencia
desovando el misterio, ya no hay causalidad,
sólo consecuencia
te he matado tantas veces, para que no te mueras
para que la vejez del arrepentimiento
no llegue a tu rostro ni al mío,
manjar flotante para las garzas
que llegan entre el manglar
por fortuna te reducirán
a lo irreconocible, pero no indefectible;
a lo temporal, mas aun ininteligible
contenida, mas aun continente
en la geografía de la memoria
PÉRDIDAS
(Melancholy is useful. Use yours
-Li Young Lee, ‘With mine’)
admiro un remolino de hojas
que barre la acera
cual falda de bailarina
el árbol desnudo
permanece impávido
insufrible, indoloro
las hojas se alejan
el árbol, es obvio,
no las extrañará:
no tiene recuerdos
pese a que se hace en el tiempo
el árbol, he de decir,
no sabe poesía
es condición del lenguaje
evocar una ausencia:
la poesía es la memoria de las palabras
el árbol, seguro,
no tiene necesidad
de reparar por sus pérdidas |