Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico 
FIPPR

    Jorge David Capiello-Ortiz. nace en Ponce el 10 de septiembre de 1974. Estudia su Maestría en Literatura Hispanoamericana del Departamento de Español y Portugués de la Universidad de Minnesota (UofM) donde también fue instructor de español. Fue miembro fundador y presidente del Círculo Literario La Generación del Nuevo ‘98 y de la asociación estudiantil Colectivo Literario donde funda los Foros de Teoría y Crítica Literaria Joven. Es subdirector de la revista literaria El Sótano 00931 de la cual también fue fundador. Su trabajo ha sido llevado a televisión en programas como La punta de la lengua Grado Zero producido por la escritora Mayra Santos Febres. Ha recibido primeros lugares en cuento, ensayo y poesía de los certámenes de la Universidad Politécnica de Puerto Rico, ICPR Junior College y ExpoLiber además de una Mención Honorífica del Certamen de Cuentos de El Nuevo Día en el 2004 por su cuento La nota al calce. Actualmente cuenta con un libro de poesía titulado Comunión antropoética y ha sido publicado en periódicos, revistas y antologías de importancia local e internacional como Cupey: Revista de la Universidad Metropolitana, Calabash: A Journal of Caribbean Art and Letters (Department of Spanish and Portuguese Literature, NYU) y la antología Open Mic / Micrófono abierto: Nuevas Literaturas Puerto / Neorriqueñas (Latin American Writers Institute / Hostos Review: CUNY). Su libro de cuentos La nota al calce se encuentra en vias de ser publicado por la Editorial Isla Negra y actualme publica la serie de poesía minimalista Casquillos en su blog www.aventispr.blogspot.com.

 

Poemas:

 

(de: Comunión Antropoética)

...y los niños de mañana

no nacerán sin índice.

José María Lima

 

 

hasta cuándo alimentaremos

un cuándo que no mengüe,

por qué siempre un cómo

que sin coma nos coma,

de dónde un dónde

que nos dé el don de ayes florecidos

hasta cuándo, María Lima,

la sal seguirá eludiendo

‘las vías del sudor’

y el eco de la misma ahuyentado,    

de aullido silenciado,

será ausencia sumada a la ausencia,

hasta cuándo no sólo los pies sino el camino

le será arrebatado al caminante

hasta cuándo                                Molar                

inmenso

hermano

de los dientes ya reunidos

 

continuará la sombra atravesando la palabra,

haciendo la tarde de vísceras amuralladas

 

un cuando sin acento es necesario

y sólo una cosa me incomoda:

 

para qué mañana

si ahora se hizo tarde

 

una diluvial precipitación de acentos

sigue mascullando un cuando

como

y donde

 

y yo como tú María Lima

quisiera

‘para mis ojos luz o sombra’

pero no pienso esperar

a que la uña dicte la hora

ni hasta el día en que el pan

se gane las manos

con el sudor de su harina.

 

Cruzar la línea

Hay una brutalidad infinitesimal

de ganas por inaugurar brazos caídos        huelgados

anudarlos en un interminable macramé

de carne marinada entre sollozos y caricias

 

hay un hambre inmensa

esperando por cucharas vacantes

no precisamente vacacionando

 

y las cejas se fruncen

en una insondable hoz

segadora de incertezas

 

surge el simulacro

la mentira

siempre bien argumentada,

nunca propiamente expuesta:

como interrogante desde la justa intención de ser resuelta,

sino sembrada como duda, desde la otra carne

                la carne escondida

tras la despensa         (tras la reserva),

de agenda escondida:

 

artificiales almanaques

sin sábados          sin domingos

donde todos los días son laborables

salvo las ocasiones en que los reclamos

son en días laborables

entonces me pregunto desde esta carne

-no la que se inicia en un puro,

sino la que en una mancha de café

hermana la negra borra con la blanca porcelana-

 

por qué seguir pariendo sueños dormidos,

de espaldas contra el suelo

 

por qué seguir alumbrando miedos

                reproduciendo miedos

                                asumiendo miedos

 

por qué seguir demarcando los cuerpos

si desde el vértigo

la distancia es siempre la misma.

 

así el corazón dicta sentencia

y el meñique se hace índice

marcando el ritmo de un nuevo camino.

 

una brutalidad de ganas parecería infinitesimal

si no hubiese quien deshuelgara la vida

 

el pie nunca fue más allá de la línea

mas hoy la cruzo

 

y en esta ocasión,

como en todas las causas justas,

 

con el corazón en la mano.

 

 

 

Si te digo niña

A: Valerie Febres

 

Si te digo niña no es porque lo seas;

es porque en ti veo sublimado el reflejo

de una infancia que evoca, ese nombrarte…

que aun resuena húmedo

entre mis manos

mis pantalones

y hasta en mis sueños

 

Pero si te digo mujer

y a esto precede un profundo y aspirado ¡Ay!

es porque en ti me ha parecido encontrar

el origen de la vida misma…

 

porque creo que he aprendido

a hacer el amor en un beso…

 

porque podría jurar,

y en esto hasta me apuesto el sexo

y lo digo sin temor a dudas

que fue en tus labios

donde un gran día

donde un grande y glorioso día

aprendí a besar como mujer.