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A IMAGEN Y SEMEJANZA
Para hacerte de nuevo daría humedad a esta tierra con ese manantial que sólo tú haces brotar, formara el barro con estas manos de fatigar tu cuerpo moldeándote con tu egoísmo, arrancara estrellas para tus ojos, tu boca, tus pechos y te dejara vacía completamente hueca para llenarte de amor.
MEA CULPA
Los sueños tuyos, los ojos tuyos, la sonrisa tuya, los pechos tuyos, el amor tuyo, los hijos tuyos y claro está, la incomprensión mía
VEDA DEFINITIVA
Los nudos cuando no pueden zafarse se cortan. Alejandro de Macedonia.
De nuevo estás en veda, pero ahora definitivamente y los ojos se van llenando de arena porque no hay lazarillos para pupilas dilatadas.
Te meces en el tiempo para quedarte atrapada dentro del reloj solo me queda inventarte de nuevo y esperar a que llegues vestida de aguas, atravesando el vitral de las tardes de octubre con las estrellas temblando sobre la piel y guisazos enredados en el pelo.
Recuerdo tus olores de vida y pólvora mientras un raro aliento a extremaunción me trae la brisa de tu sudor.
Las aburridas calles bostezan de polvo pero las viejas piedras de la ciudad la puesta de sol preguntan por ti, y yo, las remito a otra dirección.
CHARLES STARRET DESCARGA SU REVOLVER Y AJUSTA SU SOMBRERO ALÓN, EN EL CINE DE MI BARRIO
La sorpresa de las sombras y la penumbra fue el principio al final como siempre, dentro de la algarabía de los muchachos el último fotograma fue el beso de él con la rubia muchacha en la ventana de la diligencia de la West Fargo, yo entre tantos deseos era el que no terminara la función, ni la película. Y en blanco y negro descubría el amor y el pecado en la mano de ella en la última fila de incomodas butacas, de madera y mimbre habitadas por las chinches y otros insectos. Mientras Charles Starret descarga su revolver y ajusta su sombrero alón, en el cine de mi barrio.
DONDE LA SUICIDA CUELGA
Una mujer se ha perdido conocer el delirio y el polvo (...) Silvio Rodríguez.
La suicida cuelga del centro de la primavera no importa cual sea la estación con sus manos ella ha trenzado la cuerda donde se balancea sin escrúpulo permanecerá desnuda, incorrupta en su intento de levitar, también se ha extraviado desde su camino y sus deseos ha traslado la Vía Benetto y Champs Elysse o los distantes mareas del mediterráneo a las sucias calles de su Habana inseparables balcones y otros permanentes corrales que no guardan los deseados perfumes o espejismos con que se ha enceguecido olvidando la presencia de esos necesarios rumores de las nostalgias que en otros tiempos mezclaran el lodo de sus lagrima con el hollín, perfumes o aromas que convoca las marcas del sol sobre el albo amanecer de su piel.
Nuevos tatuajes de humedad, alcobas, otros sitios de obligados prestamos a su mullida comodidad repetirán la acrobacia de la traición para un breve espacio en casas de empeños donde en juegos de azares esta en venta la exacta subasta de su breve vida La suicida cuelga de la escarpia, esta vez acompañada de sus nuevas aves de rapiña definitivamente. …
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