Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico 
FIPPR

   

José A. Vidal Rivera - Pepín, poeta nacido en San Juan, Puerto Rico el 9 de noviembre de1943.  Miembro de la Junta de Directores del Primer Festival de Poesía en Puerto Rico. Su obra ha sido publicada en varios medios electrónicos como Sala de Escritores, Metáfora, Poesía Pura, Rimar, PreUrbano, El Boricua, Poetry.com, entre otros.

Poemarios: Tres Tiempos de Poesía – Inédito (2007).

Contacto: jvidal77@hotmail.com

 

Cuasi-patriota

 

El remolino injuria la franela,

la deshila, la desplancha.

Ríos de chocolate amargo

entumecen las matrices

del cuasi-patriota.

Corredor infatigable,

desvelo pendiente

a metales preñados

de postura y bolsillo.

 

Indiferente, dócil,

el grito de guerra te fastidia.

La “tormentera” destapa el techo

e invitas al huracán,

te destruye y lo bendices

¿Quién te engendró ajeno?

Los tuyos,

pudieron cultivar la semilla,

sembraron piedras.

 

¡Levanta maderos!

Flexiona, músculo irreverente,

desahucia el “rígor mortis”

del “prostituto multiestrellado”.

 

Llega a la playa

 

Mar, si llegaras hombre,

aviva, cunde,

posa olas sobre mi hombro.

Morderé tus anzuelos cada vez que vengas.

Suaviza mis escamas,

adóptame.

 

Mar, si llegaras mujer,

ata mis caprichos

a tu hondura,

en ese fragor

insano a los límites.

Recógeme, impúlsame

a lo inexplorado,

besa al huérfano de soles,

cásate conmigo.

 

Aguas heces

 

Es mugroso el discurso de la abierta
poza donde se juran los engaños.
Emigra el mal olor, sigue los caños,
y acuden aguas heces a mi puerta. 

 

Gimieron los molinos con la incierta
liturgia baladí de los extraños
sopores embriagantes de rebaños
que forman del saber la tiza muerta.

 

No asumo ni lo juzguen pertinente,
cada quien examine su locura
guardando en recovecos de la mente

 

el dudoso caudal de su postura.
Empapen aguas heces, que el regente
no logra discernir mi calentura.

 

Me alcanzarás

 

Te buscaré en la savia de lo inmenso,
en la vid, en las horas y violetas.
Serás calor, tisú de los cometas 
embalando mi vida en el suspenso. 

 

Si la noche me diera de su pienso
o en mis brazos tallara cien aletas
aire y voz volvería cadenetas
para atar tu fortuna de mi incienso.

 

Detendré los molinos en septiembre,
cuando el otoño arda los paisajes
o el romero desista de su pie.

 

Me alcanzarás en coplas de diciembre,
en mareas tardías de lenguajes 
escritos con la flama de un quinqué.