Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico 
FIPPR

   

Marcelo Morales, La Habana, 26 de  enero de 1977, estudió Lengua y Cultura Italiana en la Escuela Dante Alighieri de Roma y posteriormente en Universidad para Extranjeros de  Perugia, con Beca del Ministerio de Exteriores de Italia 2001. Prosigue estudios de Historia en la Universidad de La Habana. En 1997, ingresa en la  Asociación Literaria Hermanos Saíz y en 1999 en la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).  Su obra poética ha recibido becas y reconocimientos de importantes instituciones cubanas y extranjeras. Poemas suyos han sido traducidos al italiano y al inglés. Trabaja en el Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos ( ICAIC) donde se desempeña como promotor cultural. Realiza traducciones del italiano al español en el marco del Festival de Cine Italiano. Ha sido incluido en antologías cubanas y extrajeras. Ha presentado su poesía en Venezuela, Colombia, Argentina, España e Italia.

 

Obra publicada: Cinema, (poesía) Editorial Letras Cubanas 1997

Premio Pinos Nuevos, La espiral, (noveleta) Ed. Sed de Belleza, Cuba  2005,

El mundo como objeto (poesía) Isla Negra Editores, Puerto Rico, 2006

Prólogo . Etnairis Rivera ( Este libro fue Mención de Honor en el concurso Julián del Casal de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) 2003

Finalista en el Premio Casa de las Américas y  Premio La Gaceta de Cuba 2004. Es el premio que le otorga invitación a participar del prestigioso Festival Internacional de Poesía de Medellín 2004, El mundo como objeto (poesía) Reedición por Ediciones Unión, La Habana 2007, El círculo mágico (poesía)  Ed. Letras Cubanas 2007.

 

Tiene inéditos: Los momentos del ser (poesía) ( Beca de Creación Prometeo de La Gaceta de Cuba 2005, ( Beca de La Torre de Letras del Instituto Cubano del Libro), El corredor del vacío (poesía) ( Premio Nosside Caribe, Feria Internacional del Libro de La Habana 2006),Materia (poesía), Poemas de amor para Margarita (poesía), Cristo, Margarita y la Oruga (novela) ( Finalista en el concurso Italo Calvino 2005, a publicarse bajo Isla Negra Editores, Puerto Rico, agosto 2008).

 

 

Poemas de Marcelo  Morales

 

1.

 

Tout pure, tout centre,moins toi 

Rene Daumal

 

¿Cuántas veces amaste, sin que ese acto tuviera la menor consecuencia?

el círculo de la vida seguía conteniéndote,

las horas en el tiempo continuaban,

y tú, detrás de alguna mesa, creías visualizar un centro,

el estado de abandono en que existen los objetos, cuando el miedo a ese vacío,

se hace sereno.

Inmóvil como el cuerpo de una taza, como la tarde misma.

 

¿Cuántas veces, en la radio, escuchaste esas palabras,

cuando el terror a la muerte rompía tu existencia?

Los límites de la vida te atrapaban.

Entonces creías que el mundo era perfecto,

que la misma lluvia caería para siempre.

La luz del mundo, rozaba la forma de su cara,

 y tú, tratabas de quebrar el tiempo, tratabas de quebrarlo.

 

 El cuerpo del espacio te envolvía,

La luz de algo terrible te cegaba, la luz de algo perfecto.

Tú querías ser, tú querías ser, pero el hueco era profundo, tú querías ser,

tú querías ser, pero el ojo te negaba, trataba de arrastrarte a un infinito, de arrastrarte a una sustancia, toda pura, toda pura, menos tú.

 

2,

Recuerda la condición profunda del espíritu,

los momentos  en que viste tu rostro reflejado en un espejo

y te volviste muchas cosas y ninguna,

los momentos en que supiste que no eras,

los momentos en que supiste que lo único que no cambiaba,

era que todo cambiaba,

que lo único inamovible era que todo se mueve. La ley.

Recuerda las mañanas en que hizo frío

 y caminaste cerca de un muro y estabas solo

 y estabas triste, y pensaste.

 Querías eso que eras cuando no eras, tu Yo profundo, tu Yo,

 los momentos en que supiste que a ti, no te quedaría nada de ti,

 los momentos que supiste que no tenías nada,

que no tuviste nunca nada,

y recuerda la pureza, la pureza del perfume,

y recuerda ese  peligro,

porque el amor que te debió eternizar,

también, te llevó a la muerte.

 

3.

Es la cavidad de un plato solo en una mesa.

Dos zapatos vacíos en la esquina de una cama.

 

De  ella se trata la vida.

Si algún día apoyo la cabeza

madre

cúbreme la frente.

 

Cuando la planta murió la sacaron del jarrón

y el lugar quedó vacío.

 

Nosotros, como antes sus  raíces,

atrapados en la oscuridad

sentimos la presión.

 

Veo el cadáver de un insecto aplastado contra la luz de la lámpara.

Tener conciencia de la vida es  tener conciencia de la muerte.

Comparo el dolor del insecto al dolor de estar vivo.

 

4.

A veces hay esos momentos en que

bajas de noche una escalera

y no sabes si es un sueño,

o caminas por una calle vacía

cuando  la luz de un bombillo cae sobre  una planta marchita.

O duermes

y en la noche oyes,

el sonido de un ventilador que gira solo,

una tos seca que se sale de tu cuerpo,

o piensas en la ventanilla trasera de un tren

mientras el aire llega en bloque hasta tu rostro.

Afuera la ciudad,

Las cosas que parecen siempre ajenas.

 

A veces hay esos momentos

en que entiendes

que la vida es un detalle.

Una mancha en la pared.

O ese hueco del lavamanos por donde se escurre el agua

 y que miras espantado.

 

2

A veces temo a esos momentos en que sé

podría voltearme y caminar sobre mis pasos.

Yo bailaría desnudo en aquel cuarto

y ella riendo ordenaría la cama.

 

La radio de la cabecera continúa en mí sonando,

 hubiese podido ser de otra manera,

fabricarme otro destino.

Lo que amamos no decide cuando acaba,

no querré ya recordar.

 

 A veces temo esos momentos,

yo bailaría desnudo en aquel cuarto,

y ella riendo ordenaría la cama.

 

5.

 

To know the things God knows

J. Brodsky

 

Agarro un caracol y miro su vacío

para entender mejor a Dios,

 la ausencia de Dios.

Mi camisa está desabotonada

y veo a través de la ventana

la parte industrial de la ciudad,

la vida actuando en los patrones de la muerte.

Acomodo las cosas en el cuarto y

me hago un ovillo encima de la cama

para tocar algo de lo que soy,

para saber las cosas que Dios sabe.