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Autor de los siguientes libros de Poesía: “Pájaros de invierno” (1978), “Estuario” (1980),“Goyescas” (1981), “Para un día sin réquiem y sin sombras” (1988),“Los códices secretos” (1986.1995); “Una lluvia tan grande de campanas” (2002) ,“Poemas del auxilio mutuo” (Parcialmente inédito), “La llama en llamas” (Parcialmente Inédito), “Poemas de la luna nueva” (Parcialmente inédito). Contacto: mf_reyes@uprh.edu
Un nardo en las sabanas Una misma uña furiosa parece haber dibujado la Alhambra que serías finalmente, y las estelas de piedra mayas que te imaginaron y el oceáno agreste donde te encontré. Un jardín quebrado como los desiertos se añora y se adivina en sus nostalgias, y una sed de muerte asida a sus escarabajos desea todavía las flores prometidas de la estrella ¿cansada? de ser nueva que creara el mago en nuestro nombre para perpetuar por todo el orbe de mi vida tu eclipse de azucena y el nardo insomne de tu ausencia. Percibo el aroma de tu vuelo y sus almendras como una luz que titubea sus manzanas en la distancia aún sin luna donde fuiste amazona de mi alhambra antes que escaparas del sueño en tus halcones como un sol de limonero en la mañana una rosa solitaria en tu incensario un mito de jade maya que te encubre y un oceáno de palmas blancas --naturalmente caribe-- como tú, que sacudes todavía con tu olor a las sabanas.
Moisés en el deseo
Nunca soñé que estaba aquí. Con el allá detrás de ti soñaba siempre Y con ese horizonte trasatlántico que no te alcanza nunca Con la sierra trasandina que humedeces en el cielo de tu boca Y con lo que se remonta en el vuelo del que busca y peregrina Si tus aguas solo vienen de la sierra que se empina desde Cuenca o del fondo de la arcilla y de la arena en medio del desierto sinaí que no te olvida
Por eso estuve siempre atado a la distancia como un eco o como el reflejo impetuoso de un deseo
Nunca soñé que estaba aquí aunque aquí estaba Soñé con el allá Me levantaba del suelo un poquito y con recelo y luego me remontaba Y con sigilo seguí el rastro en la promesa en la sospecha de tu encuentro en tierra nueva En un estuario habitado en invierno por los pájaros en el rostro más oculto que pintado de ese Goya perdido en el mediterráneo de su sueño y en el réquiem que tocaba como flauta la campana de La Alhambra justo como dice el códice del mar rojo que abriera su secreta senda para mí como una sherezada desplegada en el sueño de una noche acquamarina ¡Cuántas veces encontré tu bosque húmedo –puro madrigal de madriguera– y cuántas veces esfumaste en un segundo la ruta de tu gruta!
Guiado por el fuego o por estrella Segismundo o Moisés lo mismo fuera: ¿a quién le importa Ulises al regreso si Ítaca se desenfunda en un suspiro y el tiempo... era? Es que bien visto y ponderado importa sólo el viaje la ruta compartida la pisada en la sorpresa en cada tramo que es guiado por un sueño o un deseo que no sabe de adiós ni de difuntos
Relámpagos de Machu Pichu
(Fragmento)
Has de saberlo ya ciudad secreta: desde que te vi sólo quise seguir mirándote inmensa formidable piedra de nube ya que sueña el mar caribe para que lo penetre a ras el sol de su caricia en la mañana
Pasaban ya de niño por mis sueños lo mismo el cóndor que la ternura de la alpaca la melancólica melodía de los Andes y la mirada de esa llama que me llama
Has de saberlo ya sueño sagrado de mi sangre: desde que te vi sólo quise seguir mirándote.
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