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María Magdalena Medina Ugaz.
Conoció desde niña su vocación poética; es residente por más de 10 años del pueblo de Vega Alta. María Magdalena, se ha desempeñado como Profesora de Gerencia y Matemáticas en el ámbito universitario. Además de la poesía, es seguidora del aprendizaje activo en el salón de clases y recurso en adiestramientos laborales sobre: Diversidad, Motivación y Aspectos en la Conducta organizacional. En la actualidad es estudiante del Programa Doctoral de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico y Directora Asociada de la Facultad de Administración de Empresas de “American University of Puerto Rico” en Manatí. Amordazados por vivir, es la primera entrega literaria de María Magdalena, constituye un absorbente conjunto de poemas y una reflexión en prosa, en la que la joven autora expresa la cerrazón ante la clausura que significa la existencia humana. En estos versos, muchos de ellos cuajados de novedosas y sorprendentes imágenes, presenta el drama del ansia amordazada, del deseo y los sueños apresados en la adversa realidad, el clamor por la tierra, la feminidad frente a la opresión del hombre insensible y los seres viciosos, enajenados y estigmatizados. Caracteriza a esta obra la autenticidad del sentimiento agónico de la poeta que presenta en muchos de sus poemas más logrados. Asimismo, un fuerte pero no ofensivo erotismo que vibra en gran parte del poemario.
PRÉSTAMO AGONIZANTE
Tropiezan los minutos sobre cal y desojados uno a uno [mutan]. Engendrando consigo ráfagas vespertinas, que se deslizan en rocío de lágrimas jubilosas e invisibles.
Obsequio que camina sobre roca, hacia la fortuita compra del que oye el [préstamo agonizante del silencio] picoteado por el negro cuervo del rechazo.
Así, divago entre escarcha y fuego para posarme en los [rizados crisantemos blancos] adormilados por el arrullo del viento que palpita agitado al lado derecho de mi cuello.
Atragantada pasarela del camino, consume mis descalzos pasos y roba la sombra que corre tras de mí.
¡Ahora TRANSFORMATE! lacias calles negras, transpira, [humedece el sur de mi pecho] para morder tu inercia.
María M. Medina Ugaz
CANTAROS GITANOS
Con el ombligo mirando el horizonte. Ariel Santiago Bermúdez
Dibuja el [no vidente] cálidas olas entre sedientos erizos y estrellas [vigías en piel] que RENACEN Preñados de sal [arden en la orilla] y rescatados TIEMBLAN sobre la roca que rompe el mar hazte, SANGRE Cántico del silencio y luz nocturna [bebe y devora tu creación] desnuda CINTURA arpa del camino al amanecer [misa cantada]es el deshielo sobre la espalda de [girasoles hambrientos] en búsqueda de lunas tejidas por helechos.
María M. Medina Ugaz
POEMA TRES I MEZQUITA es la luna celada del destino, la palabra deseo dibujar ansioso de sábanas que descubren [un mendigo balbuceo]. II TÚ, llovizna de flamas que mecen cuajados versos buscando lumbre y retozo en danza [de celosos sarmientos]. III Observadores son los ecos enmudecidos que plasman acuarelas de cielo, por siluetas que [abrazan la calma] esperando un cuerpo. IV SUSURRO de beldad finita que cobijada en el recuerdo acaricia una bruma fugaz, para cabalgar prendida [de lo imperfecto].
María M. Medina Ugaz |
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